Publicado el 5 de mayo de 2026
San Salvador Atenco, Estado de México – 20 años después de una represión brutal y un despojo de tierras que conmovió al país, la comunidad de Atenco recibió una victoria simbólica y legal de gran importancia. En un acto histórico, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la firma del plan de justicia para Atenco y la montaña, restituyendo formalmente 54 hectáreas de tierras ejidales a los campesinos afectados.
Un Encuentro de la Historia y la Resistencia|
El evento se llevó a cabo en medio de tensiones entre la presidenta y los habitantes de la región, quienes bloquearon la carretera Lechería-Texcoco, exigiendo respuestas a sus demandas relacionadas con el agua y el acceso a la tierra. Fue un encuentro que no solo marcó el fin de un proceso legal, sino también el reconocimiento público de una lucha que comenzó en 2001, cuando el gobierno de Vicente Fox intentó construir un aeropuerto en terrenos ejidales de la región.
El Despojo y la Represión de 2006
En 2001, la comunidad de Atenco logró frenar el proyecto aeroportuario con dignidad y organización, resistiendo con machetes y defendiendo su tierra. Sin embargo, en 2006, el gobierno de Enrique Peña Nieto lanzó un operativo violento para sofocar la resistencia. La policía federal y estatal detuvo a más de 200 personas, violó a mujeres, y causó la muerte de dos personas. Los líderes del movimiento, como Ignacio del Valle, fueron encarcelados durante años.
Este golpe de estado disfrazado de operativo policial quedó marcado en la historia como uno de los episodios más oscuros de la represión en México.
Un Gobierno que Escucha al Pueblo
El domingo pasado, la presidenta Sheinbaum llegó a Atenco para encabezar el evento de restitución de tierras, pero antes de llegar al sitio del evento, se detuvo en el bloqueo y habló directamente con los manifestantes. “¿Me van a escuchar o no? Estoy aquí para dialogar, pero tienen que liberar la carretera para que podamos continuar con el evento”, expresó la mandataria.
A pesar de la protesta, Sheinbaum se comprometió a resolver los problemas de agua y prometió que Efraín Morales, director de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), acudiría a la comunidad para abordar la situación del desabasto.
La Deuda Histórica que Aún Persiste
Aunque la restitución de tierras fue un paso importante, los pobladores de Atenco siguen luchando por la justicia completa. A pesar de que se lograron devolver 54 hectáreas a los campesinos, muchos de ellos siguen enfrentando problemas relacionados con el agua, la seguridad y el acceso a servicios básicos. La historia de Atenco es un símbolo de resistencia, pero también de las deudas históricas que el gobierno mexicano ha tardado décadas en reconocer.
La Importancia de la Declaratoria del Área Natural Protegida
Una parte significativa de este proceso fue la declaración del Lago de Texcoco como área natural protegida, lo que pone fin a los proyectos de urbanización y especulación inmobiliaria en la región. Sin embargo, esta medida también ha generado conflictos dentro de la comunidad, ya que algunos sectores ven en la declaratoria una amenaza a sus derechos sobre las tierras.
Un Reconocimiento Público de la Larga Lucha de Atenco
El plan de justicia de Sheinbaum no solo incluye la restitución de tierras, sino también un reconocimiento público del despojo y la represión sufrida por el pueblo de Atenco. En su discurso, la presidenta subrayó que “donde hubo despojo, hoy hay restitución; donde hubo corrupción, hoy hay honestidad en los gobernantes; donde hubo represión, hoy hay diálogo”.
Un Acto de Justicia Social para México
La firma del plan de justicia no solo tiene un valor simbólico, sino que también representa un avance en la lucha por la justicia social en México. A pesar de las dificultades, los habitantes de Atenco continúan luchando por sus derechos y por el reconocimiento de su lucha.
Hoy, 20 años después de los trágicos eventos de 2006, el pueblo de Atenco ha logrado una victoria significativa, pero la batalla por la justicia y la reparación de los daños continúa. La restitución de tierras y el compromiso de diálogo con las autoridades son un paso importante, pero el camino hacia una verdadera justicia social aún está en construcción.






