El 26 de marzo de 2026, Sandra Rosa Camacho Flores, defensora de derechos humanos y activista social, fue asesinada a balazos en su domicilio en el barrio de San José de Temoac, Morelos. Su muerte, lejos de ser un crimen aislado, es el reflejo de un sistema profundamente corrompido donde el crimen organizado tiene el control absoluto de las instituciones municipales.
Sandra Rosa no fue una víctima común, su asesinato fue un acto calculado de represión. Esta mujer, madre, activista y candidata a la presidencia municipal en 2024 por el Partido del Trabajo, había denunciado en repetidas ocasiones los vínculos entre el crimen organizado y el gobierno local. En su denuncia más prominente, señaló directamente a la familia del alcalde de Temoac, Valentín Labn Romero, de estar involucrada en el cobro de piso y en actos violentos contra los habitantes del municipio.
El Control del Crimen Organizado en Temoac
Situado en el oriente de Morelos, Temoac es un municipio históricamente pacífico, conocido por su producción agrícola y su población afromexicana. Sin embargo, bajo esa fachada tranquila, ha sido uno de los epicentros de lucha entre grupos criminales, particularmente bajo el control de la célula delictiva conocida como Los Aparicio, que opera en toda la región. Este grupo, vinculado al Cártel de Sinaloa, se ha dedicado al cobro de piso, el secuestro exprés, el narcomenudeo y los homicidios por encargo.
Lo más alarmante es que Los Aparicio no operaban desde las sombras, sino desde el propio ayuntamiento de Temoac. La líder de esta célula, Andrea Angelina, alias “La Patrona”, no solo fue tesorera municipal, sino que también dirigía esta organización criminal que aterrorizaba a los comercios y habitantes de la región. La Patrona, quien es suegra del alcalde, fue detenida en varias ocasiones, pero siempre logró salir de prisión, lo que evidenció la complicidad e ineficacia del sistema judicial local.
Sandra Rosa: La Voz que Denunció el Terror
Sandra Rosa no se quedó callada. Sabía que el sistema no le brindaría protección, pero decidió alzar la voz y exigir justicia, incluso cuando sabía que su vida estaba en peligro. En agosto de 2025, en una reunión con la gobernadora Margarita González Arabia, Sandra Rosa denunció públicamente a la familia del alcalde por su vinculación con el crimen organizado. A pesar de las promesas de la gobernadora de investigar la denuncia, las amenazas hacia Sandra Rosa no cesaron. En su último mensaje público, Sandra Rosa expresó: “Mi vida está en riesgo porque soy la única que me estoy inconformando”, anticipando lo que vendría.
A pesar de contar con medidas cautelares para su protección, las autoridades nunca intervinieron de manera efectiva. El 26 de marzo, Sandra Rosa fue ejecutada en su casa por hombres armados que irrumpieron en su domicilio. La noticia conmocionó a la comunidad y a las organizaciones de derechos humanos, que denunciaron el crimen como un acto de violencia política de género.
Una Tragedia en un Contexto de Impunidad
El asesinato de Sandra Rosa se suma a una creciente ola de violencia feminicida en Morelos, que en lo que va de 2026 ha registrado al menos 31 homicidios de mujeres. A pesar de las alertas de violencia de género en varios municipios del estado, las medidas implementadas por el gobierno de la gobernadora Margarita González Sarabia han sido insuficientes. La impunidad sigue siendo la norma, y los feminicidios continúan sin resolverse, dejando a las víctimas y sus familias en la espera de justicia.
La captura de “La Patrona” en 2025 y la denuncia pública de Sandra Rosa no han sido suficientes para erradicar el control del crimen en Temoac. De hecho, la misma estructura criminal sigue operando, mientras el municipio sigue viviendo bajo el yugo del terror. Los habitantes continúan pagando extorsiones, y los que se atreven a alzar la voz son asesinados, como lo fue Sandra Rosa Camacho Flores.
Una Larga Larga Sombra de Violencia y Desesperanza
Este asesinato es solo una de las muchas historias de activistas y figuras políticas que han pagado con su vida el atreverse a desafiar el poder del crimen organizado. En enero de 2026, el ex candidato a la alcaldía de Temoac, Obiel, fue encontrado muerto, y en ese mismo mes, el propio alcalde Valentín Labn Romero fue atacado a balazos, lo que llevó a su separación temporal del cargo. Mientras las autoridades aseguran que la ley se aplica con firmeza, los resultados en las calles cuentan una historia diferente: la impunidad sigue siendo la regla.
Sandra Rosa sabía lo que estaba en juego. Su muerte es un recordatorio de la realidad que enfrentan las defensoras de derechos humanos en México, donde la violencia política de género se ha convertido en una constante. A pesar de las promesas gubernamentales, el crimen organizado sigue controlando gran parte de las instituciones municipales, y las activistas siguen pagando el precio de hablar.
El Llamado a la Justicia
Las organizaciones de derechos humanos y los colectivos feministas han exigido una investigación exhaustiva del asesinato de Sandra Rosa, pidiendo que se identifiquen a los responsables materiales e intelectuales del crimen. La falta de justicia para Sandra Rosa es un reflejo de la situación que viven muchas defensoras en México, que siguen luchando por los derechos de su comunidad en un entorno de violencia, impunidad y corrupción.
Sandra Rosa Camacho Flores pagó con su vida el hecho de alzar la voz, pero su memoria y su lucha no serán olvidadas. El gobierno de Morelos debe actuar, pero también la sociedad civil debe seguir exigiendo justicia para todas las víctimas de feminicidio y violencia política en el estado





