Cuauhtémoc, Chihuahua, abril de 2026.
Lo que comenzó como una tarde habitual en la carretera que conecta Cuauhtémoc con La Junta terminó en una tragedia que ha conmocionado al sector agropecuario de México. El 22 de abril, Lina Alejandra Rodríguez Castillo, empresaria, madre y líder reconocida, fue asesinada dentro de su propio negocio.
Tenía 43 años. Era madre de cuatro hijos. Y era, para muchos, un símbolo del liderazgo femenino en el campo.
Una vida construida en el campo
Originaria del estado de Chihuahua, Lina Rodríguez creció en una región donde la ganadería es parte esencial de la identidad y la economía. En un entorno históricamente dominado por hombres, logró abrirse paso con determinación.
Fundó la empresa Agrocali, dedicada a la comercialización de granos e insumos agrícolas, consolidándola como una operación relevante en la región. Pero su impacto fue más allá de lo empresarial.
Desde 2024, presidía el capítulo estatal de la Asociación de Mujeres Ganaderas de México, además de fungir como secretaria nacional de la organización y delegada de la Asociación Ganadera Local de Guerrero.
Su labor consistía en articular redes, capacitar a productoras y abrir espacios para mujeres en el sector rural.
El ataque
De acuerdo con reportes oficiales, el crimen ocurrió alrededor de las 15:41 horas en las instalaciones de su empresa, ubicadas en el kilómetro 111 de la carretera federal 16.
Tres hombres ingresaron al lugar cuando el personal ya se había retirado. Dentro permanecían Lina y una joven de 25 años.
Ambas fueron atacadas con arma blanca.
Lina Rodríguez murió en el sitio. La otra mujer sobrevivió con heridas graves y fue trasladada a un hospital.
Los peritajes confirmaron que la causa de muerte fue un shock hipovolémico provocado por lesiones severas, incluyendo heridas en el cuello y otras partes del cuerpo. El ataque fue directo y violento.
Investigación sin respuestas claras
La Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y a la Familia abrió una investigación bajo el protocolo de homicidio doloso.
Las autoridades informaron que tres sospechosos han sido identificados, pero hasta el momento no hay detenidos ni una línea de investigación confirmada públicamente.
No se ha establecido si el crimen está relacionado con extorsión, conflictos personales o su actividad dentro del gremio ganadero.
Un patrón preocupante
El asesinato de Lina Rodríguez no es un hecho aislado. Es el tercer caso de un integrante del sector ganadero asesinado en Chihuahua en lo que va de 2026.
Entre las víctimas recientes se encuentran:
- Humberto Loya Mendoza, encontrado sin vida en febrero.
- Gerardo López Palacios, asesinado en abril.
Tres crímenes en menos de tres meses que han encendido las alarmas en un sector clave para la economía del estado.
Reacciones y exigencias
Organizaciones como la Unión Ganadera Regional de Chihuahua condenaron el asesinato y exigieron condiciones de seguridad para el desarrollo de las actividades productivas.
Por su parte, la Asociación de Mujeres Ganaderas de México hizo un llamado nacional a las autoridades, incluyendo a la gobernadora Maru Campos Galván y a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para que el caso no quede impune.
El impacto humano
Más allá de las cifras y los comunicados, la pérdida es profundamente personal.
La madre de Lina expresó su dolor públicamente, describiéndola como una mujer que construyó su camino “paso a paso” y que no merecía un final violento. Sus hijos, aún pequeños, quedaron sin su principal sostén.
Quienes la conocieron coinciden en su legado: una mujer íntegra, trabajadora y comprometida con abrir camino para otras.
Violencia estructural
El caso ocurre en un contexto complejo. Chihuahua es uno de los estados con mayores índices de homicidios en México, y la extorsión a empresarios rurales es una problemática persistente.
Aunque el móvil del crimen sigue sin confirmarse, el asesinato de Lina Rodríguez pone en evidencia los riesgos que enfrentan quienes lideran y emprenden en el campo, especialmente las mujeres.
Una pregunta abierta
Mientras la investigación avanza y los responsables siguen prófugos, el gremio ganadero y la sociedad mexicana enfrentan una pregunta incómoda:
¿Hasta cuándo la violencia seguirá cobrando la vida de quienes sostienen el campo del país?
El nombre de Lina Alejandra Rodríguez Castillo se suma ahora a una lista que no deja de crecer, pero también se convierte en símbolo de una exigencia urgente: justicia y seguridad para quienes trabajan la tierra.






